Shorinji Kempo

El Shorinji Kempo es un ARTE MARCIAL de defensa personal fundado en Japón en 1947 por el maestro So Doshin, con el objetivo primordial de recuperar los valores tradicionales de la sociedad japonesa existentes antes de la segunda guerra mundial, y levantar la moral de las personas, hundida por la guerra. Para conseguir estos objetivos no bastaba con la predicación de las ideas de respeto, tolerancia y ayuda mutua para salir adelante, porque la gente estaba demasiado perdida y hundida para moverse en la dirección correcta con el único medio de la palabra; hacía falta algo que estimulase a las personas en estos años tan duros, y que a la vez permitiese que las ideas fuesen entrando poco a poco. Así surgió el Shorinji Kempo.

La enseñanza conjunta de las técnicas de defensa personal y de una filosofía basada en el budismo tradicional, llamada Kongo Zen, era una buena combinación para conseguir llegar al corazón de las personas, y más en una situación tan dramática como el Japón de la posguerra. De esta forma So Doshin consiguió elaborar una vía para que la gente estableciera una mutua confianza y cooperación para construir el núcleo de una sociedad armoniosa, pacífica y próspera.

Comenzó esta actividad fundando un Dojo[1] en la ciudad de Tadotsu, enseñando a la gente cómo activar su potencial a través de la práctica del Shorinji Kempo.  Esta es la esencia del Shorinji Kempo como método de desarrollo personal: “El desarrollo de las propias potencialidades con el objeto de ayudar a los demás a desarrollar las suyas propias”.

Este arte marcial proporciona tres grandes beneficios a las personas: salud física, equilibrio mental, y defensa personal. A le vez que el individuo mejora, éste contribuye a su vez a la mejora de su entorno social. El Shorinji Kempo afirma la necesidad de mejorar las disciplinas externas (entorno social, necesidades físicas,…) e internas (moral y mental) del individuo y hace hincapié en el cultivo de un cuerpo y una mente equilibrada.

El Shorinji Kempo es más que un ARTE MARCIAL porque está diseñado, no para combatir o derrotar a los demás, sino como un método de aprender autocontrol, equilibrio físico y mental, y desarrollo mutuo a través de la práctica. A diferencia de otras artes marciales el Shorinji Kempo no es competitivo, es decir, no tiene competiciones de combate.

1.2 Técnicas

La efectividad de las técnicas de Shorinji Kempo se basa en el golpeo y presión a los puntos vitales del cuerpo y en los principios de la Biomecánica (uso de la fuerza del adversario, equilibrio, pares de fuerzas, palancas, etcétera). Esto hace posible que cualquier persona, con independencia de su edad, sexo, o fortaleza física, pueda practicarlo.

El Shorinji Kempo está lleno de peculiaridades que lo diferencian bastante de otros estilos tanto chinos como japoneses. Su repertorio técnico se divide en dos grandes aspectos: GOHO, compuesto por movimientos y técnicas denominados duros (golpes, patadas, paradas y defensas, desplazamientos); y JUHO, que incluye técnicas de escape ante agarres diversos (a las muñecas, los brazos, diferentes zonas de la ropa), llaves aplicadas a las muñecas, dedos, codos y hombros; proyecciones, inmovilizaciones, estrangulaciones, métodos de agarre, y técnicas de presión a puntos vitales.

[1] Se suele denominar Dojo al lugar donde se practican artes marciales. Literalmente significa “lugar donde se busca un camino”, entendiendo por camino a la forma de vida que da la práctica de las artes marciales.  En la actualidad este término no se usa demasiado, y la gente habla más de “gimnasio”, aunque la diferencia es crucial.

Además, es necesario señalar que el esquema dinámico del movimiento en las técnicas suaves es el mismo que anima a las técnicas duras, de modo que no hay una diferencia de registros de movimiento, pudiendo pasarse fácilmente de usar los puños, por ejemplo, a aplicar una torsión de muñeca o una proyección.

The Way of the Warrior – Documental de Shorinji Kempo realizado por la BBC

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